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La Semana Mundial de Lactancia Materna 2020 (#WBW2020) resalta los vínculos entre la lactancia materna y la salud del planeta. Presentamos un marco para comprender estos vínculos, además de describir algunos de los desafíos y soluciones posibles.

  • INFORMAR a las personas sobre la relación entre la lactancia materna y el medio ambiente/cambio climático.
  • ANCLAR la lactancia materna como una decisión climáticamente inteligente.
  • COMPROMETERSE con individuos y organizaciones para un mayor impacto.
  • IMPULSAR acciones para mejorar la salud del planeta y de las personas a través de la lactancia materna.

Lactancia materna y salud del planeta

El concepto de salud del planeta se ha definido como “la salud de la civilización humana y el estado de los sistemas naturales de los que depende”. La naturaleza de conexión de las personas y el planeta requiere que encontremos soluciones sostenibles que beneficien a ambos.

El desarrollo sostenible satisface las necesidades de la generación actual sin comprometer a las futuras generaciones. La lactancia materna es clave para todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Los alimentos y la alimentación son importantes

El cambio climático y la degradación ambiental son algunos de los desafíos más urgentes que enfrenta nuestro mundo hoy en día. Las emisiones de gases de efecto invernadero (GHG, por sus siglas en inglés) – dióxido de carbono, óxido nitroso, metano y otros debido a la actividad humana – han aumentado las temperaturas globales en más de 1℃ desde los tiempos antes de la industria4. Curiosamente, las emisiones de GHG parecen haber disminuido debido al impacto de nuestra respuesta a otro desafío urgente y más inmediato, la pandemia de COVID-19. De esto se pueden aprender varias lecciones aplicables al desafío del cambio climático. La degradación ambiental es provocada en gran medida por la actividad humana, como consecuencia de los contaminantes en el aire, el agua o los alimentos, la sobreutilización de recursos escasos, la producción excesiva de desechos y la destrucción de hábitats. Nuestros sistemas de producción de alimentos y patrones de consumo contribuyen significativamente al cambio climático y la degradación ambiental. La pandemia de COVID-19 nos ha enseñado que todos nos vemos afectados y que se requiere una respuesta social coordinada e inmediata. Todos podemos hacer algo para reducir nuestra huella de carbono (CFP, por sus siglas en inglés) y nuestra huella ecológica, empezando por cómo alimentamos a nuestros bebés. Las emergencias de salud en curso, como COVID-19, también plantean desafíos que afectan la alimentación infantil.

Recomendaciones de la OMS y UNICEF para una óptima alimentación de lactantes y niños pequeños (IYCF, por sus siglas en inglés).

  • Inicio temprano de la lactancia materna, dentro de la primera hora después del nacimiento.
  • Lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.
  • Lactancia materna continuada hasta los dos años de edad o más, con la incorporación de alimentos (sólidos) complementarios nutricionalmente adecuados.

Invertir en apoyo para la lactancia materna

La lactancia materna es una de las mejores inversiones para salvar la vida de muchos niños y niñas y mejorar la salud y el desarrollo socioeconómico de individuos y naciones. Crear un entorno propicio para la práctica óptima de alimentación de lactantes y de niñas y niños pequeños es un imperativo social.

Entonces, ¿qué se necesita para crear un entorno propicio y mejorar las prácticas de lactancia materna? La protección, la promoción y el apoyo a la lactancia materna son estrategias importantes a nivel estructural e individual (ver diagrama a continuación). Las acciones coordinadas para una alimentación óptima del lactante, tanto en tiempos normales como en emergencias, son esenciales para garantizar que se satisfagan las necesidades nutricionales de todos los bebés.

Apoyar la lactancia materna tiene un impacto a corto y largo plazo en la salud del planeta. Es urgente intensificar las conversaciones, exigir investigación más sólida e involucrar a todos los sectores relevantes para que tomen acción. Por muy urgente que sea la crisis y la respuesta al COVID-19, existe una necesidad permanente de abogar por la lactancia materna como una intervención de salud pública que salva vidas y previene infecciones y enfermedades en la población en general. Como ciudadanos del mundo, es nuestro deber actuar.

Tomado de “¿Por qué invertir y qué se necesita para mejorar las prácticas de lactancia materna?”

Desafíos

La salud del planeta necesita una acción sostenible

Con el tiempo, la escala del impacto humano en la naturaleza es masiva. El agotamiento y la destrucción de los recursos naturales y el aumento de las emisiones de GHG se encuentran en los niveles más altos dentro de al menos los últimos 800 000 años. Necesitamos proteger nuestro planeta y nuestra propia salud mediante (i) el uso responsable de recursos como la tierra, el agua y las fuentes de energía, (ii) la conservación de la biodiversidad y (iii) un menor consumo. Varios de los ODS brindan orientación sobre acciones específicas para combatir la degradación ambiental y la crisis climática. La lactancia materna está vinculada a todos estos ODS y es clave para lograr el desarrollo sostenible.

Los sistemas alimentarios sostenibles incluyen lactancia materna

La producción de alimentos es responsable de aproximadamente el 26 % de las emisiones de GHG. También contribuye aproximadamente un 32 % en la tasa de acidificación global del suelo y un 78 % en la sobremineralización de las masas de agua. Nuestras prácticas actuales de producción y consumo de alimentos están degradando los ecosistemas de suelo y agua, y afectando el cambio climático. Cada paso dado a lo largo de nuestra vida cuenta para mitigar la degradación ambiental y la crisis climática. La leche materna es el primer alimento que consumimos y es una parte fundamental de un sistema alimentario sostenible. Por otro lado, la alimentación con sucedáneos de la leche materna (BMS, por sus siglas en inglés) contribuye al problema y es un fenómeno en aumento. Necesitamos entender mejor el impacto en la salud del planeta de los diferentes métodos de alimentación, tanto en situaciones normales como de emergencia.

Tendencias emergentes en salud y nutrición global

Aunque se han logrado muchos avances en la salud global en las últimas décadas, existen varios desafíos emergentes, por ejemplo, desastres naturales, brotes de enfermedades infecciosas como la actual pandemia de COVID-19, así como la falta de sistemas de salud adecuados. Varios países se enfrentan a la doble carga del sobrepeso y la desnutrición. Las enfermedades no transmisibles también están en aumento. La inseguridad alimentaria afecta a millones de personas, especialmente en zonas propensas a conflictos y desastres. Nuestras dietas y patrones de consumo de alimentos son factores subyacentes a estos problemas. La lactancia materna puede contribuir a la salud a corto y largo plazo, buena nutrición y seguridad alimentaria en situaciones normales y de emergencia. La protección, promoción y apoyo a la lactancia materna antes, durante y después de las emergencias, pueden presentar desafíos adicionales que todos debemos superar.

La alimentación infantil es importante

La alimentación con sucedáneos de la leche materna desde la granja hasta la mesa, afecta el medio ambiente y el clima debido a los métodos de producción, envasado, distribución y preparación. La producción de leche materna, en cambio, solo requiere el alimento adicional que una madre necesita consumir y, por lo tanto, utiliza menos recursos naturales y casi no genera desperdicios. Aumentar la práctica de la lactancia materna óptima podría prevenir más de 823.000 muertes infantiles y más de 20.000 maternas cada año. No amamantar se asocia con una menor inteligencia en la niñez y da como resultado pérdidas económicas de aproximadamente $302 mil millones anuales.

Progreso lento en la mejora de la lactancia materna

Solamente alrededor del 40 % de todos los bebés nacidos anualmente son exclusivamente amamantados hasta los seis meses de edad y el 45 % continúan siendo amamantados hasta los dos años. A menudo, la madre no cuenta con apoyo para amamantar, ya sea en el sistema de salud, el lugar de trabajo o la comunidad. Por ejemplo, la falta de permiso de maternidad/paternidad y de apoyo en el lugar de trabajo dificultan aún más lograr una lactancia materna óptima. En situaciones de emergencia, las prácticas de lactancia materna pueden verse comprometidas y para aquellos bebés que necesitan una alternativa, la leche humana donada puede no estar fácilmente disponible y la cadena de suministro de sucedáneos puede romperse. En 2019, el valor total de ventas de fórmula infantil fue de aproximadamente US$71 mil millones con un crecimiento de ventas particularmente alto en países de ingresos bajos y medios. Además de la fórmula infantil, existe un mercado de fórmulas de seguimiento y leches para niñas y niños pequeños en aumento que, según la OMS, se consideran innecesarias. Las prácticas de mercadeo poco éticas de la industria de sucedáneos continúan empeorando la situación.

Huella ecológica de los sucedáneos de la leche materna

La ganadería lechera y la trampa de carbono

El ingrediente principal de la mayoría de los sucedáneos es la leche de vaca. La ganadería lechera emite generalmente cantidades sustanciales de metano y otros GHG. Además, las raciones de alimento o las áreas de pastoreo que necesita el ganado lechero, pueden conducir a la deforestación. Esto a su vez aumenta la cantidad de dióxido de carbono, ya que los árboles no están disponibles para absorberlo y proporcionar la trampa de carbono para prevenir el cambio climático. Las raciones de alimento para vacas lecheras se derivan de cereales y soya cultivados con uso exagerado de pesticidas y fertilizantes. Esto genera otra huella ecológica importante.

Fuentes de energía y emisiones de carbono

Los procesos de producción, envasado, distribución y preparación de sucedáneos de la leche materna requieren energía, tal y como ocurre con la mayoría de los productos alimenticios. Si la fuente de energía son los combustibles fósiles, la huella de carbono será mayor. El Acuerdo de París sobre el cambio climático, anima a los gobiernos y las industrias a trabajar para reducir las emisiones de carbono y aumentar la energía renovable para cumplir con los objetivos climáticos mundiales. Afortunadamente, hay algunos esfuerzos en marcha para cumplir con esta recomendación.

Los desechos en nuestro medio ambiente

La producción de desechos es otro factor a considerar en materia de huella ecológica. Alimentar a un millón de bebés con fórmula21 durante dos años requiere, en promedio, aproximadamente 150 millones de latas de fórmula infantil. De no ser recicladas, es probable que las latas de metal terminen en vertederos, mientras que los desechos de plástico, aluminio y papel a menudo terminan en los océanos.

Huella hídrica de los sucedáneos de la leche materna La huella hídrica se refiere al volumen total de agua dulce utilizada para producir los bienes y servicios consumidos por un individuo o comunidad o que son producidos por una empresa. La producción y preparación de los sucedáneos requiere de agua. El agua dulce es un recurso natural escaso y un bien, por lo tanto, debe protegerse. Calcular la huella hídrica de los productos lácteos es complejo, ya que depende de la ubicación geográfica, el sistema de producción lechera y otros factores. Sin embargo, todos los esfuerzos para conservar, reciclar y reponer nuestras fuentes de agua son esenciales.

Huella ecológica de la lactancia materna

La lactancia materna durante seis meses después del nacimiento requiere, en promedio, 500 kcal adicionales de energía por día. Aunque la lactancia materna puede provocar una ingesta adicional de agua dependiendo de factores como el clima y los niveles de actividad, no hay evidencia de la cantidad requerida, más allá de cumplir con las necesidades fisiológicas de la madre25. La variedad de tipos de alimentos tiene diferentes huellas de carbono y, en general, las dietas predominantemente a base de plantas se consideran más saludables para el planeta. Todos los padres y madres deben recibir apoyo para tomar decisiones sobre nutrición saludable para el planeta, especialmente durante todo el proceso reproductivo, que incluye la práctica de la lactancia materna. Dependiendo de nuestras dietas, la huella de carbono será diferente. La lactancia materna directa y la extracción manual de la leche materna son eficientes en materia de reducción de desechos y de ahorro de energía y otros recursos. Aunque el uso de un extractor de leche materna requiere herramientas adicionales, la mayoría de estos son reutilizables y, por lo tanto, son mejores para el medio ambiente en comparación con la alimentación con sucedáneos de la leche materna.

Comparación de huellas de carbono

Calcular y comparar con precisión las huellas de carbono de los sucedáneos y la lactancia materna son tareas complejas y solo se han realizado algunos estudios sistemáticos. La metodología más común utilizada es el análisis del ciclo de vida (LCA, por sus siglas en inglés), que tiene en cuenta las emisiones de dióxido de carbono equivalentes en todas las etapas de vida del producto (“de la granja a la mesa”) e involucra muchas variables, factores y suposiciones. A continuación, se presentan dos estudios enfocados en la huella de carbono de los sucedáneos y la lactancia materna:

  • Un modelo comparativo27 utilizando datos de Brasil, China, Reino Unido y Vietnam mostró que la PPC asociada con la lactancia materna (incluida la energía adicional requerida por las madres lactantes) era 43%, 53%, 40% y 46% inferior a la PPC asociada con la producción y el uso de sucedáneos de la leche materna. Las diferencias reflejaban principalmente los métodos de producción de los sucedáneos y las dietas de las madres lactantes en los respectivos países. Los métodos para calcular la PPC, incluida la posible esterilización de biberones también fue importante.
  • Un informe de estudios de casos de seis países en la región del Sur y Asia-Pacífico, muestra la cantidad de emisiones de GHG que surgen de las fórmulas infantiles vendidas. El informe reveló que la producción de fórmulas infantiles está emergiendo como una fuente importante de emisiones de GHG. El aumento del uso de fórmulas de seguimiento innecesarias para niñas y niños pequeños en todos los países del estudio es motivo de gran preocupación.

La Alimentación Ecológica es una campaña de promoción para proteger, promover y apoyar la lactancia materna, y para proteger a madres y padres contra las presiones comerciales y la información engañosa de las empresas que producen fórmulas infantiles. Incluye el apoyo de la comunidad por la lactancia materna exclusiva por seis meses y la introducción de alimentos complementarios adecuados para los bebés mayores. Las familias se les debe permitir tomar decisiones sobre la alimentación sin presiones comerciales: para los bebés, los niños y niñas pequeñas. La lactancia continuada necesita ser apoyada durante el tiempo que la familia lo desee.

Los alimentos familiares preparados en casa son poco procesados y por lo tanto ofrecen una buena relación entre calidad-precio. La agricultura local sostenible proporciona alimentos que son biodiversos, confiables y culturalmente apropiados. El apoyo de la comunidad puede verse afectado por la comercialización y la promoción de alimentos ultraprocesados. La campaña de Alimentación Ecológica incluye tanto la huella de carbono (CFP, por sus siglas en inglés) para evaluar el impacto climático de la producción y el consumo, así como también la huella ecológica para evaluar el impacto ambiental. En conclusión, garantizar la salud del planeta es una tarea urgente para cada uno de nosotros. La producción sostenible y los patrones de consumo resguardarán nuestros recursos naturales, nuestro medio ambiente y ayudarán a mitigar el cambio climático. La lactancia materna contribuye positivamente a la salud del planeta de varias maneras: es sostenible, ecológica y buena para la salud humana.

Fuente: Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA)